domingo, 4 de octubre de 2009

"Cuentos Para Enrojecer a las Caperucitas" (Jean-Pierre Enard): la colección "La Fuente de Jade"

Ya he hablado alguna vez de estos libros, pero ahora voy a hacerlo con más propiedad, después de la última experiencia en Madrid y de que me haya decidido a poner un poco de orden en el asunto, de esas formas que me gustan a mí... y después de resistirme todo lo que he podido, lo prometo.

Me compré en Hipercómic (excelente tienda de segunda mano donde las haya) un volumen de la colección llamado “Amigas”, y cuando llegué a casa y me puse a leerlo me di cuenta de que a pesar de ser idéntico no pertenecía a “La Fuente de Jade”... por lo que decidí ir a devolverlo y cambiarlo por otro que había ojeado y que sí pertenecía. Lo que son las cosas, en dos días ya lo habían vendido (porca miseria...), y tuve que cambiarlo por unos cuantos National Geographic atrasados (sí, otra de las colecciones que hago... y que me encanta: si alguien tiene números atrasados y no sabe qué hacer con ellos, ya sabe dónde encontrarme). La verdad, no me quedé a gusto, y revisando mis habituales páginas de pesquisas descubrí una librería justo al lado de casa de mi hermana (donde de hecho ya me había comprado un Star Books hacía poco) donde tenían libros de la colección, entre los cuales se encontraba éste de cautivador título...

Antes pues de nada más, lo primero: “Cuentos Para Enrojecer a las Caperucitas”, de Jean-Pierre Enard (número 12 de la colección, según mi lista personal), es una de esas razones por las que merece la pena hacer (y leer) estas colecciones. Una delicia divertida e irreverente, excitante al tiempo que edificante, y que juega tanto con la carcajada como con el suspiro de placer de esa forma que sólo la (buena) literatura erótica consigue... y que para mi gusto personal es el culmen de la buena literatura, de la que vale la pena. A lo mejor suena un poco radical, pero con los años me he dado cuenta de que si una novela no lleva nada de sexo, no me interesa para nada, porque considero que le falta algo esencial: por supuesto, no todas las novelas que llevan sexo son buenas (más bien al revés), pero hay muchas más posibilidades de encontrar honestidad en el terreno de la novela erótica que no en cualquier otro, precisamente porque cuando uno se lee una paja mental de las sesudas y muy importantes del autor de turno, no puede evitar pensar aquello de “a este, lo que le gustaría sería precisamente lo que narra Jean-Pierre Enard”... Como dije en “La Iniciación de Vivant Lanon”, hay muchas gavillas que trillar hasta dar con las maravillas... pero cuando se da con una de las maravillas, la verdad es que el esfuerzo queda compensado con creces.

A riesgo de que me censuren, reproduzco la estupendísima portada, que por supuesto no circula abiertamente por la net:

Y como he dicho, todo ese asunto me ha movido a recopilar los volúmenes que tenía desperdigados por la estantería (algunos los tenía repartido por autores, como los de Pierre Louÿs o Marayat, y ahí los dejaré) y a hacer un inventario de la colección, que no figuraba en ningún sitio concreto (de hecho, los libros no sólo no están numerados, sino que además hay alguno que se sale del formato habitual de 13’5 x 21’5 cm. y recuadro con manchas oscuras). Así pues, y mediante las clasificaciones que aparecen en los propios volúmenes (más la inestimable ayuda de la Agencia Española del ISBN), según parece fueron 45 los títulos (ordenados siempre de forma más o menos igual: yo he optado por numerarlos como aparecen mayoritariamente) aparecidos bajo el epígrafe “La Fuente de Jade”, colección publicada por Ediciones Martínez Roca, S.A. en el sello Alcor, coordinada por el maestro Rubén Krause y que define su original nombre de la siguiente manera: “La Fuente de Jade: término sexológico taoísta para definir la saliva producida en la boca de una mujer durante las cimas más altas del éxtasis sexual. Se le atribuye el efecto vitalizador y fortalecedor sobre la persona que la absorbe. También recibe el nombre de Manantial Dulce. (“Secretos sexuales”, Nik Douglas y Penny Slinger)”.

El primero de todos los que tuve fue la maravillosa “La Isla de las Damas” del maestro Pierre Louÿs, que me impactó y debo volver a leer... y que revisando, veo que compré en junio del año 2001 al precio de 495 pesetas (en aquel entonces aún marcaba mis libros de esa forma). Me impactó tanto que hay una anotación a pluma de mi puño y letra en la primera página, y eso sí que nunca lo hacía, que dice: “Esto sí es una novela escrita como el sentido común manda...”. Ni de lejos sospechaba yo los múltiples placeres que Pierre Louÿs iba a procurarme con el paso de los años... pero ya lo disfruté como pocos libros he disfrutado en mi vida, sí señor.

Además del de Marayat “Presentación en Sociedad”, el siguiente que tuve y leí fue “Mis Etapas Amorosas”, que trasteando por uno de mis diarios encontré documentado así el 26 de abril de 2004: “Y un divertimento, que me compré en Barcelona: “Mis etapas amorosas”, de Émile Desjardins, una novelilla erótica de la colección “La Fuente de Jade” (lo único que se les puede reprochar es la falta de un buen y detallado prólogo explicativo). Un divertimento fácil de leer, aunque un poco reiterativo... pero ya se sabe cómo son estas cosas, y la verdad es que echaba de menos leer algo así. A ver qué día cae la edición ultracompleta de “Justine”...”

Aún me compré y me leí otro, “Orgías en Familia” (que es un anónimo), pero coincidió en una época donde no comentaba todos los libros que me leía, y por eso no queda testimonio escrito... aunque recuerdo que no me pareció gran cosa, por lo que no tengo especial interés en leerlo y por eso lo consigno aquí tan escuetamente: esta sí tiene un prólogo explicativo, y es otra de esas guarradas (en el buen sentido) a las que tan aficionados eran los victorianos. Como digo, no me emocionó demasiado... pero es curioso cómo leer tantos títulos de estos me ha dado una perspectiva de la Inglaterra victoriana muy distinta y (creo yo) bastante más veraz en cuanto a cómo funcionaban las cosas en el Imperio.

Los demás que tengo y he leído ya los he comentado en este blog (es que me hacía ilusión que quedase constancia aquí de la colección entera... porque seguro que la acabaré), así que simplemente a partir de ahora me la iré pillando (y disfrutando) sin prisas y con cabeza, que quiero disfrutarla... y la verdad es que estas cosas siempre me han producido un placer especial: ahora que ya había finalizado la de ediciones bonitas de “La Sonrisa Vertical”, me veía un poco huérfano en estas cosas, oigan...

La foto de los diez que tengo ahora mismo, tanto de los que ya he leído como los que tengo que volver a leer y los que no he leído aún o estoy leyendo:

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,

He entrado en internet buscando el significado de "la fuente de jade". Bueno, ya sabía el significado, sólo quería ver si estaba escrito para copiarlo en un mail que estaba escribiendo (sí, la ley del mínimo esfuerzo jajaja).
Y he encontrado el significado escrito en tu blog, en esta página.
Yo tengo once libros de la colección "La fuente de jade".
El último de ellos lo compré en el año 1992 (La institutriz inglesa).
Hubo un tiempo en que yo iba a las librerías (soy mujer, 46 años, veintipocos en aquellos tiempos) con el objetivo de comprar libros de literatura erótica, era excitante todo el proceso, localizar los libros (que solían estar en un rincón oscuro y apartado de la vista), elegir uno y después pagar sin que la cajera me mirara de reojo gracias a que compraba tres o cuatro más de literatura "seria".
Estoy completamente de acuerdo contigo en que los autores que "rehúyen" el sexo en sus obras, ya sea libros, películas, pinturas, etc., están escondiendo una parte muy importante de la vida y se me hace difícil seguirlos.
Te pongo los libros que tengo yo de la colección:
- El contorno de la oscuridad de Marco Vassi
- Las alcobas del silencio de Antoine Mantegna
- Cuentos para enrojecer a las caperucitas de Jean-Pierre Enard
- El amor, siempre el amor de Anne-Marie Villefranche
- La iniciación de Vivant Lanon de Marc Cholodenko
- Los días del Angel Azul de Margarete von Falkensee
- Joy de Joy Laurey
- La isla de las damas de Pierre Louÿs
- El don prodigioso de José María Páez Balgañón
- El nido de la oropéndola de Ariel Volke
- La institutriz inglesa, anónimo

Sólo quería compartirlo contigo, he buscado en el desván los libros y les he hecho una foto jajaja.

Un abrazo.
blatdemoro11@hotmail.com

Ház dijo...

Caramba, anónima amiga, dónde me has ido a poner un comentario (y lo digo por la antigüedad de la entrada)...

Lamento la tardanza, pero he estado liado con un nuevo libro. Me alegro sinceramente de compartir dicha afición, ya que considero a la literatura erótica como una verdadera fuente de placeres (de jade), por supuesto. Si trasteas un poco por mi blog, verás que he ido adquiriendo alguno más en estos años (y sigo en ello), pero de los tuyos la verdad es que he leído pocos (“La Isla de las Damas” es una verdadera delicia).

Un abrazo para ti también, y espero que sigas disfrutando de la magia de Eros.

PD: ¿Tienes un blog? Si te apetece, puedes enlazarlo al mío.

Enigma Hernandez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enigma Hernandez dijo...

se que sonará mal, pero mi insistencia a leerlo y no encontrarlo en mi localidad por ser algo "no adecuado a mi edad" me hacen merecedora de preguntarte:

Puedes pasarme una copia en digital? digamos en PDF?

Ház dijo...

Disculpa la tardanza, querida Enigma, se me había pasado tu comentario!!!
Lamentablemente, no puedo pasarte una copia en pdf porque no dispongo de ella (ni del tiempo necesario para crearla). Sin embargo, te invito a que visites las páginas uniliber.com o todocoleccion.net, donde es muy posible que tarde o temprano encuentres una copia del mismo, que te podrán enviar adonde quieras. Y ciertamente, espero que lo disfrutes mucho, porque es un libro magnífico!!!
Un abrazo!!!

cromo 1962 dijo...

Magnifica literatura y buen gusto buscen Grushenka no se arrepentiran