domingo, 28 de junio de 2009

"...que veinte años no es nada: El Humor de Mordillo" y "Chaplin en Imágenes"

De sobra es sabido (y a la vista está) que otra de las cosas por las cuales he perdido interés con los años han sido las exposiciones: cuando vivía en Barcelona y en Madrid era un auténtico adicto, supongo que porque por aquel entonces me estaba formando como historiador del arte (y como artista) y necesitaba aspirar todo lo que se me ponía en el camino... Pero hoy día, restrinjo muchísimo las visitas, más por pereza que otra cosa... aunque a veces vamos, claro, pero tiene que ser un elemento poderoso (o externo, como en este caso) el que me lleve hasta la sala en cuestión... (y lo que sí debería hacer, hablando de orden, es poner los folletos que colecciono en su acordeón correspondiente, sin ninguna duda...).

Y no es que no valgan la pena: la primera, del genial Mordillo, recoge nada menos que eso, páginas enteras de su producción alocada e hiperbarroca que nunca deja indiferente y siempre mueve sentimientos... y además es eso, la celebración de una segunda exposición de hace nada menos que veinte años, y que yo también había visto porque el profe Jesús Pont nos llevó a verla. Cuando me puse delante de un cuadro al que nosotros habíamos llamado “hacer fuera y la pelota cae al agua”, pensé que realmente no, veinte años son nada...

Y la segunda, de Chaplin, pues más de lo mismo: vi muchísimas de sus películas, y la verdad es que le adoro igual que el resto de la humanidad... así que siempre es un placer ver trozos de pelis, carteles originales, o cosas así. Nada puedo decir de él que no se haya dicho ya... así que eso, a verlas y a vivirlas.
Pues eso, que veinte años no es nada (que seguro que es lo que está pensando la vaca...).

sábado, 27 de junio de 2009

"Coltan" (Alberto Vázquez-Figueroa)

Fueron los Reyes Magos (en forma de Johanna) quienes me trajeron este libro, que dejé unos meses en depósito hasta que lo pillé con gusto hace poco y me lo leí con placer en el bus: “Coltan”, del señor Vázquez-Figueroa, la primera persona a la que yo oí hablar del dichoso mineral causante de las guerras de la República Democrática del Congo y alrededores, y que ahora ya está en boca de todo el mundo...

De sobra es sabido que últimamente no leo demasiadas novelas, precisamente porque el ensayo es mucho más útil para mi propio trabajo (y muchas veces también más entretenido para mí... así soy yo de raro), pero de vez en cuando no le hago ascos a una, y menos si me enseña cosas que yo desconocía. Poco tengo que decir del estilo literario y de las cosas que cuenta el sr. Vázquez-Figueroa (de quien creo no haber leído nada más), pero diré que esta historietilla de espías no está mal del todo, y más teniendo en cuenta el hecho de que aún en los tiempos que corren (donde no es como antes, que la información llegaba sesgada y con cuentagotas), habla de cosas tan desconocidas (insisto que de un tiempo a esta parte sí se sabe más del asunto). Como entretenimiento interesantillo, no está mal, no señor...

viernes, 26 de junio de 2009

"El Libro Tibetano de los Muertos" (Timothy Leary) y "El Tiempo de los Señores Halcones" (M. Moorcock & M. Butterworth) (el "Antídoto" sigue su curso)

Una de las cosas necesarias para poner orden es precisamente continuar con el “Antídoto”, del cual estoy perfilando ahora mismo el número 5 (de evidente rima) que la semana que viene presentaré en el Valhalla... pero eso no quiere decir que me haya quedado quieto, porque hace poco sacamos finalmente la edición definitiva de “El Almuerzo en Gallumbos” (con una presentación épica, que algún día verá la luz), texto maniqueo donde los haya y que ya hace mucho que ha pasado a la historia. Reproducimos la portada de su primera edición, facsimilada en la nueva (de la cual, por cierto, sólo quedan ya seis ejemplares en el Valhalla, así que a correr...). Todos estos asuntos siguen siendo la mar de divertidos...
Para este quinto “Antídoto”, me leí uno de los libros más extraños que haya tenido nunca el placer de disfrutar: “El Tiempo de los Señores Halcones”, número 23 de la colección Star Books, escrito a pachas por el gran Michael Moorcock (lo primero que leo de él) y el menos conocido (al menos por mí) Michael Butterworth. Vaya un texto y una lección de escritura, cielo santo: yo creo que necesitaría toda una vida de trabajo para poder llegar a algo semejante a ese nivel, y la verdad es que no estoy seguro de que lo consiguiese. Una banda de rock llamada Señores Halcones resulta ser en realidad heredera de antiguos superhéroes que luchaban contra razas extraterrestres ya extinguidas pero cuyas armas siguen funcionando y sólo pueden ser combatidas con música... o algo así. De verdad, hay que leerlo para poder creerlo: queda algún ejemplar despistado por la net, así que a por ellos (en mi caso, era herencia de papá, y le tenía ganas hace muchísimo tiempo...).
Y para el cuarto, después de unas cuantas vicisitudes (se lo había robado a mamá, pero luego me di cuenta de que no tenía derecho a eso, y que era mejor conseguir el mío... así que lo encargué a una librería de Valencia por cinco euros mas gastos, y es que lo encontré de rebote porque ya no hay muchos que digamos), me leí el volumen cinco de la colección Star Books, que contiene “El Libro Tibetano de los Muertos” de Timothy Leary y el texto clásico también... y si el clásico es una de esas cosas barrocas de aquellas filosofías que sólo buscan complicarse la vida retorciendo cosas (cuyo resultado artístico es innegablemente bello), lo de Leary es un jodido delirio de drogadicto, de cuando se pensaba que eso de las drogas bastaba para liberar mentes (angelitos...). Me despaché a gusto contra él en el “Antídoto”, y veremos a ver qué sorpresa nos aguarda en el otro volumen de la colección...

Y mientras tanto, todo esto sigue creciendo...

miércoles, 24 de junio de 2009

"Tesoros Escondidos y Perdidos en la República Dominicana" (Lubos Kordac)

Seguimos poniendo orden...

Compré este librillo en lo que queda del palacio en el que vivió Colón en Santo Domingo (donde las explicaciones de los guías son de lo más surrealista, empezando por todo lo que cuentan respecto a la “antigüedad”... de un edificio restaurado por Trujillo y amueblado con donaciones franquistas que son “más o menos” de la época), y la chica debió de verme la cara cuando me dijo el precio y justo a continuación añadió “bueno... pero ahora está rebajado...”, porque digamos que su calidad no es precisamente remarcable...

Aunque en contenido, tampoco está muy, muy mal: “Tesoros Escondidos y Perdidos en la República Dominicana”, del licenciado (así firma) Lubos Kordac, es un compendio de tesoros que “podrían haber existido” y que “podrían estar” en la República Dominicana, o en cualquier otra parte... pero bueno mira, era una curiosidad, y no me resistí. No lo recomendaría como un imprescindible (y tampoco me ha sugerido nada concreto, como alguna historia de piratas que mereciese la pena), pero bueno...

Curiosamente, he encontrado en la net la portada de la edición en inglés...

"Sabàtic": Tupper-sex para chicos con amantis.net y Alaska

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martes, 23 de junio de 2009

"Tassa i mitja": Eyes Wide Shut (Jocelyn Pook) y El Abismo Negro (John Barry)

Sin retrasos, en ello estamos... a pesar de que parece ser que en julio y agosto cambiaremos un poco el disco del programa. Pero de momento, esto es lo que hemos hecho...

La semana pasada, “Eyes Wide Shut”, la maravillosa película de Stanley Kubrick, con una música maravillosamente compuesta por la excepcional Jocelyn Pook (aunque no faltó el cierre con la canción de Chris Isaac, of course). No vale la pena añadir nada a semejante partitura, porque creo que es de las que más elogios unánimes ha recogido a lo largo de su historia (y ya van diez años... dioses, parece que fue ayer cuando la fui a ver de estreno en los cines Luna de Madrid).

El tema de televisión, la sintonía de “A dos metros bajo tierra”, del gran (e incomprendido muchas veces) Thomas Newman.
Y ayer, rebuscando como siempre en la estantería, me decidí por recordar a John Barry en “El Abismo Negro”, peli de Disney que a muchos nos marcó la infancia... y además fue un rato interesante poder escuchar los efectos de sonido del agujero negro, compuestos por Paul Freeman y que se incluyen en este siempre interesante disco llamado “Fantastic Journey”, donde Erich Kunzel y la Cincinnati Pops Orchestra interpretan temas y cosas variadas (muchas de las cuales sólo aparecen aquí).

De tema televisivo, la canción “Save me”, de Remy Zero, que es la cabecera de la serie “Smallville”.

domingo, 21 de junio de 2009

"Enseñanzas Sexuales de la Tigresa Blanca" (Hsi Lai)

Otra de las últimas lecturas, cortesía de Ediciones Obelisco para la sección de “La estanteria de Ház” de “Sabàtic”: “Enseñanzas Sexuales de la Tigresa Blanca”, firmado por un tal Hsi Lai, que pretende ser un compendio de sabidurías antiguas y arcanas y secretas, y se queda como tantas otras veces en el mucho ruido y pocas nueces... aunque hay que decir que en este caso las nueces son interesantes. Porque a través de ese marasmo de repeticiones de datos, mezclas autobiográficas y enseñanzas de técnicas orientales de las de “nueves veces mirando hacia arriba y nueve veces mirando hacia abajo”, se pueden atisbar cosas que valen la pena.

Como siempre, ya de por sí resulta interesante el hecho de enfocar la sexualidad de forma distinta a la occidental, y no está mal el asunto de ligarla con la longevidad o incluso con la inmortalidad (entendida como vivir una no solo larga, sino también sana y próspera vida). Es cierto que el sexo, de algunas formas y en determinadas condiciones, desgasta mucho la energía (al menos en los hombres), y que es necesario algún tipo de “control” (igual que es necesario tener un “control” con la ingesta de comida), y supongo que es bastante probable que haya mujeres capaces de extraer energías para tener un buen aspecto físico... pero también como siempre, los chinos marean demasiado la perdiz (al menos, por escrito): con el estudio y la práctica de las filosofías antiguas del Indo me di cuenta de que aquellas gentes tenían razón respecto a la necesidad de no complicarse la vida. Es decir, que he llegado a la conclusión (errónea o no) de que lo de las artes marciales y las repeticiones de movimientos hasta la saciedad, tan del gusto oriental, es una buena cosa para controlar mentes erráticas y neuróticas... pero ni mucho menos es la única vía, ni la más rápida, ni la más sencilla (y todo esto coincide con lo que leí de Tokitsu, un maestro japonés de artes marciales cuyas tesis son acertadísimas).

Así pues, no es un mal libro, pero tampoco es un libro extraordinario... además de que tampoco estoy seguro de cuánto hay de verdad en él y cuánto no (yo diría que alguien que tiene las experiencias que dice haber tenido este autor, debería decir cosas mucho más interesantes...). Yo no me lo tomaría al pie de la letra, e investigaría un poco más antes de sumergirme en algo como esto...
Ah, y ahora sí, ya es oficial... a pesar de que curiosamente el tiempo se ha recrudecido un poquito: ya es verano, así que feliz verano...