
viernes, 17 de octubre de 2008
"Miedo y Asco en Las Vegas" (2)

"Miedo y Asco en Las Vegas"
La cosa empieza tal que así: una vez en Barcelona, allá por el año 1999 (hace casi diez años: fue en junio porque recuerdo que tenía exámenes), mi amiga Súsua me convenció para que fuésemos al cine Verdi a ver la última peli de Terry Gilliam, que se llamaba "Miedo y Asco en Las Vegas" y que parecía que iba a estar chula... y yo, que no estaba para muchas tonterías, acepté. Recuerdo cómo se me desorbitaron los ojos al ver a Johnny Depp perseguido por murciélagos y a Benicio Del Toro gordo como una nutra con bigote y dando voces (además de que se parecía irresistiblemente a un familiar, lo cual le añadía aún más pimienta al asunto): carreras de motos, drogas y alucinaciones, colas de lagarto y la pequeña Lucy (irresistible Christina Ricci) diciendo "Dios te ama"... y aquella mente lúcida de calva juvenil (al menos en eso nos parecemos), gafas rojas y boquilla de nácar mirando a través de su máquina de escribir y diciendo verdades que hacían temblar la sala. Fue un hechizo: salí de allí gritando (nunca he visto a Susu tan asustada), diciendo que al día siguiente tenía un examen pero al cuerno el examen, yo quiero drogas y rock and roll...
Luego, poco a poco, me fui enterando de quién era Hunter S. Thompson, que detrás de esa peli incendiaria había una novela más incendiaria aún, y que lo más interesante de todo es que ese tío era DE VERDAD, es decir, que escribía como vivía, o mejor aún, que vivía muchísimo más locamente de lo que escribía. Descubrí antes de todo eso el cómic "Transmetropolitan", de Warren Ellis y Darrick Robertson, cuyo personaje precisamente estaba inspirado directamente en Thompson... supongo que no fue casualidad que me enamorase de Spider Jerusalem hasta la médula.
Eso sí, reconozco que tardé en leer la novela, y de hecho la primera edición que tuve fue en inglés... comprada (lo juro) en la tienda del Ejército de Salvación que hay al lado de mi casa, por un eurillo. Es vieja de pelotas, pero tiene los dibujos originales de Ralph Steadman y una dedicatoria a bolígrafo que la hace muchísimo más atractiva: "Iain Russell: This (subrayado) is your life!!" Fue más tarde cuando hablando con Hèctor Hernández (el escritor y guionista de Los Lunnis) le recomendé el libro, y se compró una edición por la red que según sus palabras "era muy mala": resultó ser nada menos que la primera española, aquella de la mítica colección "Star Books" (el número 27 de la colección, para ser más exactos) de 1979. Como yo tengo cierto cariño a dicha colección (heredé de papá unos cuantos volúmenes, gracias a lo cual conocí los poemas de Jim Morrison o los balbuceos de Ginsberg), le compré un volumen Anagrama (que desde luego en cuanto a edición es bastante mejor) y finalmente me leí el libro... descubriendo que sí, que es una paranoia alucinógena, pero a ver quién es el guapo que dice que no le habría gustado escribir algo así después de haberlo vivido primero.
Y hace ya algunos años que en mi estantería hay un rincón que yo denomino "el cajón beat", a donde va a parar toda la literatura de este tipo, que está agazapada y esperando una oportunidad... no porque no pase ganas de leerla (aunque a veces pienso que se me está pasando el arroz, literariamente hablando), sino porque no es el momento. El cajon beat es, de momento, un sueño que duerme el ídem de los justos, entre cambios de vida y de mentalidad... pero cuando paso la vista por los lomos algo me escuece bajo los párpados, y me veo a mí mismo en una mugrienta habitación escupiendo frases enteras en una máquina de escribir y rodeado de todos estos libros, creando una novela que incluso ya tiene título y todo. El otro día, precisamente, el Pako me regaló un ejemplar Bruguera de otro libro mítico que también descubrí en circunstancias míticas y que también leí en Barcelona, en este caso recién llegado: "El Almuerzo Desnudo", de William S. Burroughs, que cambió para siempre mi concepción del mundo... uno de estos días postearé un relato que le debe mucho a Bull.
Así pues, nene, yo te regalo mi copia en inglés del "Fear and Loathing", porque te la mereces y porque me regalaste otro de esos incunables que siempre vale la pena tener... y porque algún día me lo volveré a comprar, tal vez en la misma New York, o en Tánger, quién sabe.
Después de todo, Anexia sigue esperando...
martes, 14 de octubre de 2008
Catorce de octubre
Resumámoslo diciendo que la película "El Topo", de Alejandro Jodorowsky, empieza con la siguiente frase: "Hoy cumples siete años. Ya eres un hombre. Entierra tu primer juguete y el retrato de tu madre."
Hace siete años, yo ejecuté el primer acto de psicomagia que el propio Jodorowsky me prescribió, y que me permitió comenzar una nueva vida bastante menos cargado de angustias existenciales... Y hoy, siete años después, no entierro mi primer juguete porque en realidad me he comprado uno:
Es exactamente lo que parece: el Batmóvil, el coche de Batman, hecho con piezas de LEGO. Me quito el sombrero ante los ingenieros de esta casa de juguetes, porque el producto es una verdadera maravilla. Hoy día no es que me compre muchos juguetes (prefiero regalárselos a mis hermanas o a mis primos), pero la verdad es que fue una tentación que no podía dejar pasar... y no me arrepiento en absoluto: es una verdadera preciosidad.
Así pues, celebraremos el aniversario... y mil gracias, Alejandro, por existir.
lunes, 13 de octubre de 2008
Sabàtic (Iago Pericot)
Pericot habló de que lo que él había querido conseguir era una obra sobre la belleza, y qué duda cabe que lo consiguió: la idea de juntar una pareja madura (los que interpretaron la obra por primera vez hace ya más de veinte años) con una pareja joven, y desnudar a los cuatro para hacerles bailar la Misa de la Coronación de Mozart, es sencillamente prodigiosa... y ya no digamos el resultado. Un disfrute, en todos los sentidos, lo mismo que la charla con su creador...
Aquí un enlace con el youtube del propio Pericot hablando de su obra, y con extractos de la misma. Aunque no entendáis el catalán, os recomiendo echarle un ojo:
http://es.youtube.com/watch?v=rdmq07J_WN4
jueves, 9 de octubre de 2008
"Moby Dick"
Y así es como finalmente me he leído un clásico como "Moby Dick", por supuesto de Herman Melville. La edición no es todo lo buena que se desearía, claro (de hecho, ni es un libro: es un objeto sin ISBN ni editor), pero está el texto completo y bien traducido, y a fin de cuentas es lo que importa... Y ya sé que esconde mucho más de lo que aparenta en cuanto a referencias y metáforas y cosas de ese tipo, pero yo decidí tomármelo por la vía de las aventuras marinas (soy un apasionado de la navegación a vela) y entender lo que buenamente pudiese.
Y sí, lo he disfrutado muchísimo, a pesar de ser un tanto pesado a veces. Es innegable que Melville debía ser el hombre que más sabía de ballenas en el mundo (al menos, a nivel teórico), y aunque sus descripciones son a veces un tanto plomizas, sí que se leen con gusto porque su estilo es fluído y más que eficaz, lo mismo que el motivo y el argumento central... Y es curioso que a pesar de ser uno de esos libros que exigen determinación para ser leídos (muchos se llevarán las manos a la cabeza ante esta afirmación, pero estoy bien convencido de que no serán muchas las personas que disfruten cada página de este libro en sí misma: repito que es un excelente libro, pero repito también que hay que ponerle fuerza de voluntad, lo mismo que a "La Ilíada" o al "Fausto" de Goethe, que también he leído), se hace tan fluído y tan imprescindible que al final acaba uno echando de menos al Pequod, a Ahab y a Ismael, A Strubb y a Starbuck, y a todos los demás... como digo, no hay duda de que es una gran novela.
Por otra parte, sus explicaciones de la caza de ballenas y el tono general del libro son una verdadera fuente de inspiración para mis propias obras... y sólo por eso, siempre vale la pena leerlo.
"Cabaret Místico"
Mi relación con Alejandro data de largo, y los aspectos con ella son tan intrincados que sin duda merecen una entrada aparte en el blog que se irá construyendo según las circunstancias... Por el momento, y refiriéndome al apartado puramente literario, baste decir que en el verano de 1997 mi propio padre me dejó un libro que cambiaría mi vida para siempre, y no es un tópico: era "Psicomagia, una terapia pánica", de Alejandro conversando con Gilles Farcet, y editado por Seix-Barral. A partir de aquella primera lectura, perseguí a su autor hasta conocerle en persona, conseguí conocerle y que me diese un acto de psicomagia cuando todo esto estaba en pañales (ya hablaremos, ya hablaremos...), y después de eso le he ido viendo periódicamente en cursos de sanación de distintos modos y facetas... y puedo atestiguar que sí, que su visión del mundo me ha cambiado la vida. Y si nos limitamos a hablar únicamente de sus libros, tengo que decir que su literatura de sanación me sigue resultando, sobre todo, fresca y divertida: cada vez que leo un volumen de su obra en cuentro algo que me hace seguir adelante, porque sin duda este tipo sabe un rato del alma humana y de las cosas que en ella hierven...
En el caso que nos ocupa, "Cabaret Místico" es un libro editado por Siruela en el 2006 (como capricho de bibliófilo, me gusta tener únicamente primeras ediciones de la obra de Alejandro... además de que suelo tener prácticamente todas las ediciones distintas que hay de sus libros), y su contraportada explica muy bien de qué va:
"En Cabaret místico se da estructura a los encuentros que, desde hace años, Alejandro Jodorowsky viene manteniendo con el público que acude a sus conferencias. Más de un centenar de chistes e historias iniciáticas le sirven de base para analizar al ser humano de su
Podría sonar tópico, pero nada más lejos de la realidad... porque el libro es precisamente eso, un puñado de chistes comentados por alguien que nos hace pensar de verdad (son esos los verdaderos comentaristas de cualquier obra, aquellos que arrojan luz y nuevos puntos de vista sin tratar de encerrarla en definiciones estúpidas o visiones deformadas), y cuyas páginas tocan fibras sensibles. Hay tanta información y tantas situaciones que no hay página que no nos haga plantearnos preguntas del tipo: ¿soy yo así, o de la otra forma? ¿Me identifico con esta situación? ¿Me molesta lo que leo? Y no, no es uno de esos libros de "aprenda vd. a sanar su vida en diez preguntas y con receta de bizcocho", de los que aconsejan "levántese por la mañana y respire hondo pensando que los angelitos revolotean en torno a su cabeza y todo es amor"... de hecho, si los libros de Alejandro siguen teniendo vigor, es porque son serios y tratan temas muy serios. Lo cual, ni mucho menos, significa que sean ni aburridos ni pretenciosos...
Y sí, tengo que comprarme un escáner... sigo en ello.
martes, 7 de octubre de 2008
Orden y collages (2)
Esta mañana, el amigo-jefe Jaume Vidal me ha hecho un regalito que no esperaba ni de lejos: nada menos que el número 85 de la revista "Temps Moderns", de septiembre de 2002, que llevaba publicado mi artículo dedicado a Carter Burwell. Era el único que me faltaba de toda la colección, de la época en la que no vivía en Mallorca y conseguir la revista era un tanto difícil... así que ahora mismo lo he colocado en la colección de artículos correspondientes, y ésta en el segundo acordeón creado a tal efecto, es decir, el de los artículos de prensa y revistas. Cuando hace años me decidí por este sistema, decidí utilizar un archivador para escritos... pero pronto me di cuenta (con orgullo) que los artículos eran tantos que necesitaban uno aparte de los relatos. He aquí el collage con el que está decorado:
Cuando lo hice, iba a decorarlo con frases como al anterior... pero me gustó tanto la imagen que decidí dejarlo así: incluso sale el gran Bebo, a quien espero poder ver en directo este mismo mes.
En fin, cenaremos...